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Juntas por primera vez



Cerca de 20 años las separan, pero Sarah Jessica Parker y Diane Keaton tienen más puntos en común que la fama. Las superestrellas de Hollywood, que actúan juntas por primera vez en un estreno de fin de año, hablan de situaciones que van desde la presión de la moda, pasando por el abrazo de un desconocido admirador, hasta los besos apasionados con un actor.


Sarah Jessica Parker: “Me molesta cuando alguien se me tira encima, especialmente cuando es un europeo que está a punto de besarme en las dos mejillas... trato de evitarlo”.

Frente al Tennis Court, en Pa­sa­dena, Califor­nia, entrevistamos a Sarah Jessica Parker y Diane Keaton, protagonistas de la película The Family Stone que muestra la última Navidad en familia de Sybil Stone (Keaton) porque le diagnosticaron un cáncer terminal, sumándose a la velada una futura nuera, Meredith Morton (Parker), quien no es bien recibida.

Con una taza de té en mano, Diane conserva el look unisex, sin corbata, con traje y sombrero. Sarah se parece al personaje de Sex and the city con la informalidad del café en vaso de papel, pero muy bien vestida con un vestido Chanel rosa.

¿Cómo fue el primer encuentro entre ustedes?, ¿fue incómodo para Sarah volver al cine después de haber dejado Hollywood durante cinco años por Sex and the city?
Sarah: No noté ningún cambio radical con ex­cep­­ción de los actores jóvenes que no conozco. Pero da miedo, porque durante muchísimo tiempo estuve con la misma gente, feliz. Y fue una decisión dura dejarlo todo. Me sentí la alumna nueva de la clase, donde todos los demás ya se conocían.
Diane: Su experiencia no es la mía. Yo noté muy confiada a Sarah.
Sarah: ¿De verdad?
Diane: Todos estábamos aterrorizados, sin saber quién nos tocaba enfrente, prejuzgando lo que el otro pueda imaginarse, aunque en verdad no imagina nada porque todos están nerviosos el primer día.

Diane Keaton: “Yo no abrazo a nadie... tengo miedo de mis sentimientos”.

¿Sienten la presión de vestirse siempre bien, cuando salen de casa?
Diane: (Riendo) ¿Cuando no uso traje y corbata? Lo que pasa es que yo me levanto demasiado temprano. Me encanta la ropa, pero no me importa lo que puedan pensar cuando me ven. En general, salgo para llevar a mis hijos a la escuela, vuelvo a casa y salgo de nuevo a buscarlos... Esa es mi vida. Vivo en California y solamente me vas a ver adentro de un auto, así es que no me fijo demasiado en lo que me pongo.
Sarah: Ahora que también tengo que llevar a mi hijo a la escuela, yo tampoco me fijo en la ropa. A menos que tenga suficiente tiempo para salir sin apuro, solamente me fijo en lo que mi hijo quiere que me ponga. J. Wilke me dice literalmente que me quite un vestido si no le gusta, o me pide que use pantalones. Además, está obsesionado con los Beatles y quiere que todos nos vistamos como ellos.

A Diane se la ve bastante cómoda hablando con las manos en la película, por el hijo que es mudo y homosexual, ¿sirvió de algo aquel personaje de maestra de mudos que hizo en otra película?
Diane: No recuerdo nada de mi pasado. Soy como un soldadito que marcha siempre para adelante.
Sarah: Anoche estábamos hablando del tema con el director Thomas Bezucha y remarcó la forma de hablar (con las manos) de Diane, tan hermosa y lírica. Pero Craig T Nelson no podía aprender las señas y se la pasaba dando otra información con las manos. Luke Wilson también tuvo problemas, pero quedó bien comparado con Craig, a quien le terminaron diciendo que no necesitaba decirlo todo con señas.

Otra de las incomodidades que muestra la película es el saludo con abrazos ¿les gusta o también les molesta?
Diane: Yo no abrazo a nadie. Me siento incómoda con todo tipo de proximidad física, porque tiene muchísimo significado. Es demasiado íntimo. Hay quienes me fuerzan a besarlos cada vez que se van. Y, aunque los quiera mucho, cuando abrazo a alguien tengo miedo de mis sentimientos, por la intensidad de ese tipo de saludo. Honro el contacto físico, es algo muy dulce.
Sarah: Yo trato de no ser demasiado demostrativa físicamente con la gente que no conozco. También me molesta cuando alguien se me tira encima, especialmente cuando es un europeo que está a punto de besarme en las dos mejillas. Es lindo y muy elegante, pero trato de evitarlo.

¿Les molesta saludar con un abrazo o un beso, pero no las incomoda filmar una escena de amor?
Diane: Déjame que te explique. Yo disfruté cada oportunidad que necesité besar a un hombre en el cine. Incluyo una persona que me impuso una vez Woody Allen: tenía el bigote postizo pintado y yo se lo borraba con cada beso. Cuando me piden que quiera a alguien y lo bese, me libero por completo. Es lo que me gusta de la actuación: me da la oportunidad de hacer lo que no puedo en la vida real.
Sarah: Igual que Diane disfruto las escenas de amor. Te da cierta legalidad. Y no hablo en el sentido vulgar. Voy al trabajo feliz, sabiendo que por contrato estoy obligada a besar a otra persona. Es algo increíble tener una vida completamente diferente durante el día.

La película también toca el tema de la muerte ¿piensan en el tema a menudo?
Diane: Pienso en la muerte todo el tiempo. Lo que me gusta de la pelícu­la es la forma en que el director lo ma­nejó, porque la muerte no acapara la his­toria. Sólo es un misterio que de a poco se va revelando en el modo más dulce, calmo y único. Le da más pro­fundidad a cada personaje. Trata del amor, la pérdida, la familia, una nue­va familia, los bebés, al mismo tiem­po que muestra el adiós a alguien que adoran, siguiendo con la vida, amando a alguien, sin tener miedo al amor, a encontrar la persona correcta, como el personaje de Sarah Jessica Parker.
Sarah: La película también trata sobre la madurez y lo que significa ser una madre que tiene que dejar a sus hijos, no solamente por la muerte, sino por dejarlos manejar sus propias vidas. En aquel momento donde ya no la necesitan de la misma forma... Es maravilloso saber que criaste una persona independiente, pero no puedo imaginar lo doloroso que puede resultar un paso semejante.

Con sello propio

Mientras Diane Keaton lleva el apodo de Annie, Parker tuvo sus primeros pasos en teatro personificando a la dulce Annie en la famosa comedia musical de Broadway. Keaton también había tenido comienzos similares, en la misma ciudad de Nueva York, con otro musical, Hair, y la característica de haber sido la única (en aquel momento) que no se quitaba la ropa en el escenario.

Sarah se relaciona con esa idéntica medida, con la cláusula que exigió en su contrato con HBO, cuando al protagonizar Sex and the city pidió que los guiones no le impusieran ninguna escena desnuda, más allá de las historias subidas de tono.

Y así como lucharon por mantenerse vestidas en la actuación, ambas marcaron una tendencia en la moda, en épocas diferentes. Keaton impuso en las mujeres la corbata y el traje de Annie Hall que hasta aquel momento sólo usaban los hombres. Parker impuso distintos estilos en cada capítulo de Sex and the city, además del millonario contrato con la marca Gap.

Fabían W. Waintal
Fotos: 20TH Century Fox


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