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El Boom de Orlando Bloom
Después de tres versiones de El señor de los anillos, y mientras prepara la filmación de dos versiones más de Piratas del Caribe, Orlando Bloom estrena Elizabethtown, cinta dirigida por Cameron Crowe y producida por Tom Cruise, en la cual actúa al lado de Kirsten Dunst y Susan Sarandon.
“La primera vez que experimenté tanta atención fue en España. Tengo que decir que me intimidó bastante. No voy a mentirte. Fue totalmente inesperado. Pero ya me estoy acostumbrando... Aquello fue una locura y creo que aprendí de la experiencia”.
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Hollywood lo bautizó como superestrella y el público femenino da su aprobación. El actor corresponde a sus admiradoras dando respuesta a los mensajes que recibe en el sitio www.theofficialorlandobloomsite.com En el resto del espacio cibernético, de acuerdo con www.screensavers.com, desde el año pasado reemplazó a Britney Spears en el primer puesto de búsquedas de famosos. Y nosotros también lo buscamos, para entrevistarlo personalmente, en el mejor momento de su carrera. Lo encontramos acompañado de una nueva mascota: “Es un perrito que rescaté de las calles en Marruecos. Se llama Sidi”, nos lo presenta llamándolo con un silbido, para acariciarlo.
A nadie le gusta que lo traten como a un perro, pero más de una admiradora seguramente envidia las caricias que le estás dando a Sidi. Lo encontré en medio de la filmación de la película El reino de los cielos. La primera vez lo vi en brazos de un viejito. Sadikie significa amigo en árabe, y Sidi significa caballero en marroquí. Lo vacuné y me lo traje conmigo a Estados Unidos.
¿Con tanta fama internacional, hay algún lugar en el mundo donde puedas pasar inadvertido? Algún día quiero comprarme una casa en Marruecos. La pasé genial cuando filmé El reino de los cielos. La comunidad marroquí nos recibió con los brazos abiertos. La experiencia fue extraordinaria. Allá puedo caminar por la calle sin problemas, no acaparo la atención de la gente. Es maravilloso.
¿En serio no te reconocieron para nada? Un poco. Será una cuestión cultural, pero son muy respetuosos, para nada molestos. Realmente fue maravilloso trabajar allá.
¿Y el peor lugar?, ¿hay alguna ciudad en el mundo donde sientas que no puedes caminar tranquilo por la calle? La primera vez que experimenté tanta atención fue en España. Tengo que decir que me intimidó bastante. Fue totalmente inesperado. Pero ya me estoy acostumbrando. Sería un lugar difícil para moverme en la vida diaria, pero el viaje a España valió la pena. Estoy seguro de que si vuelvo, también podré manejarlo mucho mejor que la primera vez, porque estaba demasiado tímido y no sabía como enfrentar tanta atención. Los policías habían formado una barrera y me pidieron que no parara, para evitar que hubiera heridos, porque tenían miedo de que la gente rompiera las barreras. Fue encantador también.
¿Quieres decir que ya eres rudo con tus admiradores? (Se ríe antes de contestar) Todo lo opuesto. Valoro mucho el apoyo de mis admiradores. Uno filma películas esperando que la gente vaya a verlas. Hace apenas seis años estaba recibiendo clases de drama y hoy no puedo creer las películas que estoy filmando. Me pellizco todo el tiempo, porque todavía siento que estoy en el primer capítulo de mi carrera. Me siento con suerte de haber tenido las oportunidades que se me cruzaron.
¿Sientes que todavía estás aprendiendo como actor? Seguro. Te garantizo que voy a alarmarme el día que no lo sienta así. Todavía tengo muchísimo que aprender.
En Estados Unidos acaba de salir la versión en DVD de El reino de los cielos ¿hubo ahí cierto cambio de imagen para mostrar un Orlando Bloom más maduro que aquel jovencito que vimos en El señor de los anillos? Sí, sí. El maquillaje y la barba también ayudó a mostrar la transición. También entrené mucho con pesas, terminé subiendo unas 20 libras. Comí muchísimo, además del entrenamiento con caballos y espadas.
¿Cuál es tu opinión sobre la guerra, después de haber protagonizado tantas versiones diferentes? Por miles y miles de años hemos estado peleando por religión, petróleo, dinero y poder. Todos vivimos en el mismo planeta. En cierto momento tenemos que darnos cuenta de que estamos conectados como una familia. Formamos una hermandad donde cada humano es igual, más allá del color, la raza, la religión o el sexo, deberíamos ser iguales a los ojos del otro. Lo que importa es cómo reaccionamos con la persona que está sentada frente a nosotros. Porque si esa persona está feliz, te garantizo que vas a estar mucho más feliz.
La película más reciente, Elizabethtown, te muestra como una foto en la mesa familiar, siempre alejado por tanto éxito ¿en la realidad pasa algo similar? Hasta cierto punto, sí. Es verdad que después de haber filmado esta película, reflexioné si paso suficiente tiempo con la familia. Pero también creo que todos podemos identificarnos en ese aspecto. Tu familia no tiene que poner tu foto en la mesa, sólo porque vives lejos de ellos. Lo bueno de la película es el mensaje, te lleva a querer pasar más tiempo con tu padre antes de que muera, porque todos vamos a morir en cierto momento. Lo hermoso es que Elizabethtown también muestra que la relación continúa aun después de la muerte.
¿Viviste la muerte en carne propia? Cuando mi abuelo murió fui al funeral. Era la primera vez que iba a una funeraria. Cuando entré sentí cierta energía que me tiró contra la pared. Lo toqué, pero saqué la mano enseguida, por lo frío que estaba. Mamá lo besó en la frente y me llevó afuera. Es muy extraña la forma en que la gente se relaciona con la muerte. Por eso es cierto que tengo mi propia historia para relacionarme con Elizabethtown. No es una simple comedia romántica que pasa de Oregón a Kentucky. Hay muchos mensajes internos.
¿La película Elizabethtown la elegiste para salir del encasillamiento de películas épicas como El señor de los anillos, Troya y El reino de los cielos? Tuve suerte de trabajar con Cameron Crowe en un personaje contemporáneo como el de Elizabethtown. Y con El reino de los cielos no estaba buscando otras películas con espadas. Pero el libro lo leí cuando recién había terminado de filmar el personaje de Paris en Troya, habiendo visto cómo se manejó Brad (Pitt). Pensé que el nuevo personaje era lo opuesto al que había hecho en Troya. Tampoco era como el Gladiador, de Russell Crowe, ni un héroe del Oeste. No fue para nada una película convencional. Es verdad que me veo encasillado en esta serie de increíbles películas épicas y espero poder mostrar un lado nuevo en Elizabethtown. Yo sólo quiero seguir trabajando, creciendo y aprendiendo.
“Hace apenas seis años estaba recibiendo clases de drama y hoy no puedo creer las películas que estoy filmando. Me pellizco todo el tiempo, porque todavía siento que estoy en el primer capítulo de mi carrera”.
Estaba listo cuando le llegó la oportunidadAl igual que Tom Cruise, Cher, Dustin Hoffman o Robin Williams, Orlando Bloom sufre de dislexia. Con ciertas dificultades para controlar su cuerpo y buena memoria, se sintió atraído por diferentes actividades artísticas como la escultura, la fotografía y obras de teatro. Junto con su hermana fue premiado en diferentes concursos de poesía y a los 16 años se mudó a Londres para estudiar actuación en la Academia de Drama Británica, al mismo tiempo que se sumó al National Youth Teatre. Fue durante una obra, en 1999, cuando tuvo la suerte de tener en la platea al director Peter Jackson, quien lo invitó a presentarse en la selección del elenco de El Señor de los Anillos, la película que cambió su vida.
Fabián W. Waintal Atlantic Syndication
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