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Alimentación balanceada = niños sanos
En las diferentes etapas del crecimiento y desarrollo de los niños, la alimentación desempeña una función primordial. Asegúrate de que ésta sea saludable y responda a las necesidades de tus hijos, para que siempre estén sanos y llenos de energía.
Desde el nacimiento, los requerimientos nutricionales de los niños varían de acuerdo con la edad y las actividades que desarrollan.
Durante los primeros meses de vida, la alimentación idónea es la leche materna, rica en proteínas, grasas, azúcares, minerales y vitaminas. Esta es digerida fácilmente y mejora la absorción de hierro en el infante.
La nutricionista Karla Cordón recomienda lactar al infante cada tres horas, o cuantas veces él lo exija. Según expertos citados en la Enciclopedia familiar de la alimentación, es posible que al principio haya que darle el pecho cada hora y media. Cuando sea capaz de succionar más leche, las tomas serán cada tres o cuatro horas.
Regalo de amor para toda la vidaDe acuerdo con Pilar de Martínez, pediatra, mientras más leche materna reciba un niño, mejor será su nivel de defensas, pues ésta posee propiedades anti infecciosas capaces de contrarrestar alergias y otras enfermedades.
Algunos médicos consideran prudente prolongar la lactancia materna hasta los dos años de vida. Cuando no es posible, es necesario utilizar fórmulas especializadas que proveen nutrientes similares a los de la leche de la madre.
La lactancia también establece un vínculo emocional entre madre e hijo, enfatiza De Martínez. Para optimizar estos beneficios debe procurarse un ambiente agradable y armónico. Así, el infante asociará la alimentación con un momento placentero.
Segundo pasoCumplidos los seis meses de vida es momento de incorporar alimentos sólidos a la dieta del bebé. Además de nutrirlo, lo prepararán para dar el paso hacia la alimentación variada de un adulto. Los cambios deben darse en forma progresiva. Es preciso contar con la asesoría de un especialista y no excluir la lactancia materna.
El pediatra David Prado aconseja empezar con jugos de frutas y, posteriormente, introducir las papillas de verduras y de cereales sin gluten -arroz o avena-. Al principio las papillas deben ser semilíquidas y, después, purés. Es conveniente agregarles unas gotitas de aceite de oliva para propiciar una mejor digestión.
Es necesario omitir las verduras y hortalizas ricas en nitratos, tales como apio, acelga, espinacas, remolacha y nabos, alimentos que resultan pesados y pueden provocarle flatulencias. También se recomienda evitar cítricos, chocolate, leche de vaca, mariscos y carne de cerdo, los cuales pueden ocasionar alergias.
El pediatra Juan Carlos Mena recomienda excluir la sal y el azúcar. Para endulzar algún alimento, utilizar miel de maíz. De esta manera previenes la hipertensión arterial y la obesidad en la vida adulta.
Cuando incorpores un nuevo alimento a la dieta del bebé, observa sus reacciones durante los primeros cinco días, así podrás notar si hubo algún efecto negativo en su organismo.
Sé paciente en el momento de alimentar al bebé, pues, por naturaleza, tiene un instinto de succión muy desarrollado, lo cual hace que aparentemente rechace la cuchara al momento de introducirla en su boca.
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Después del primer añoLa maduración del aparato digestivo y la aparición de los primeros dientes facilitan el cambio en la dieta del bebé. A los 12 meses el pequeño intenta agarrar con los dedos sus alimentos y toma por sí mismo el biberón o la taza. Es normal que su deseo de comer disminuya en comparación con el primer año. El pediatra Juan Carlos Mena recomienda:
Procura dar al bebé un dieta casi tan amplia y variada como la de un adulto, aunque adaptada con algunas texturas para facilitar la deglución.
Evita darle productos azucarados como dulces, galletas o pasteles, entre una comida y otra. Sustitúyelos con frutas, hortalizas, o bien por una rebanada de pan integral cubierta con queso u otro producto.
Incluye carnes de pollo o pavo, porque son de fácil digestión.
Conviene que, en la medida de lo posible, el niño comparta las comidas con el resto de la familia. Así aprenderá cómo comportarse en la mesa.
Del segundo al cuarto año Ahora tu hijo camina, corre, salta, sube y baja escaleras, actividades que implican un mayor desgaste físico. El Larousse de los padres te sugiere darle una dieta distribuida en varias raciones pequeñas que aporten vitaminas, proteínas, minerales y calcio.
Proporciona a tu hijo alimentos de cada grupo, es decir: leche y derivados, frutas diversas, verduras y hortalizas, cereales, tubérculos, y carnes de res, pollo y pescado.
Una manera de combinar los tiempos de comida es dar al pequeño un desayuno que incluya leche, cereal, huevos, jugo y pan; a media mañana, una merienda ligera con frutas; durante el almuerzo, una ración de vegetales, un trozo pequeño de carne de pollo, pavo, pescado o res, y arroz; por la tarde, un vaso de atol de cereales y, en la cena, alimentos ligeros como un emparedado de jamón de ternera y queso con un vaso de leche.
Anímalo a comer por sí solo. Dale comidas simples como plátanos o palitos de pan, trozos de queso, pastas, rodajas de fruta o verdura y, ralladura de vegetales.
En esta etapa el niño debe aprender a cepillarse por sí mismo. Al darle a beber jugos de frutas o verduras, cuartéalos con la mitad de agua pura, pues la acidez de estos productos suele dañar el esmalte de los dientes.
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Del cuarto al sexto año En esta etapa los niños continúan adquiriendo hábitos alimentarios y aprendiendo acerca de los sabores, textura y color de los alimentos. Disfrutan los tonos limpios como el blanco del arroz hervido, el amarillo de la pasta y el rojo de las salsas de tomate.
La dieta debe incluir alimentos de todos los grupos básicos: pan, pasta, arroz, papas y cereales; hortalizas y vegetales, frutas variadas, leche y sus derivados; carnes, huevos y abundante agua.
El consumo de embutidos debe ser moderado, pues estos alimentos contienen demasiada grasa y pueden ocasionar problemas en el futuro. También es conveniente limitar la ingestión de alimentos fritos, golosinas, mayonesa, ketchup, mostaza, pastelería y bollería.
El niño debe acostumbrarse a los diversos tipos de cocción, usar bien los cubiertos y sentarse correctamente a la mesa.
Para prevenir enfermedades es necesario formarle el hábito de lavarse las manos antes y después de comer.
Del sexto año en adelanteLa etapa escolar empezó, en algunos casos, dos o tres años atrás y el desgaste es cada vez mayor. La actividad intelectual y física se producirá de manera óptima si las demandas nutricionales del infante son cubiertas adecuadamente.
Es necesario proporcionarle una dieta nutritiva y balanceada durante los tres tiempos de comida, así como dos meriendas saludables.
Si toma el almuerzo en la escuela es conveniente planificar los menús de casa, teniendo en cuenta los que ofrece el comedor escolar, para evitar repeticiones y lograr, por tanto, una alimentación variada y completa.
Procura que las meriendas incluyan barras de cereales, zanahorias, galletas integrales, queso, jamón o pollo, frutos secos, yogur, trozos de frutas y batidos de leche. De esta forma previenes la obesidad infantil y complicaciones futuras.
Restringe el consumo de azúcar refinada y productos con colorantes químicos. De acuerdo con Mena, los niños que no metabolizan bien esos componentes pueden presentar hiperactividad.
Yeni Leiva Modelos: Sofía Pinto, Marcela Cetino, Daniel Herring, Paola Aguilar y Juan Pablo Chinchilla. Fuente: Alimentos infantiles Nutribén. Corporación pediátrica. Clínica de nutrición. Nueva guía del embarazo y del cuidado del bebé, Editorial Planeta. Larousse del bebé. Enciclopedia familiar de la alimentación, Editorial Integral.
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Notas de esta edición
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