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Póngale sabor a los años



Una dieta equilibrada, óptima salud mental y actividad física adecuada, mejoran la calidad de vida de manera notable durante la tercera edad y, en consecuencia, las personas viven más felices y satisfechas consigo mismas.

Apartir de los 65 años, en el organismo se produce una serie de cambios biológicos, cuyas implicaciones afectan también las áreas psicológica y social. Esos sucesos marcan la declinación de la capacidad funcional, así como la disminución de la resistencia al estrés y a las enfermedades.

Contrarrestar los efectos negativos del envejecimiento es posible si se mantienen hábitos saludables. Estos permiten mayor independencia y mejoran la capacidad funcional; si se cuida la destreza en la movilidad, se logra un organismo saludable y un estado mental equilibrado.

Bienestar a largo plazo

Tener una vida activa -en particular hacer ejercicios de manera controlada- permite un buen estado físico y psicológico en los adultos mayores de 60 años. Su rendimiento aumenta, al mismo tiempo que desarrolla defensas contra enfermedades tales como obesidad, diabetes e hipertensión arterial y se torna más resistente a caídas y fracturas.

Antes de empezar es necesario saber qué tipo de ejercicios puede realizar una persona mayor y de cuáles debe abstenerse. De acuerdo con Teresa García, experta en educación física y del deporte, un adulto mayor puede hacer caminata, natación, tai chi, pedaleo y aeróbicos de bajo impacto, porque movilizan los músculos y no son exhaustivos.

Otras opciones para practicar dentro o fuera de casa son sentarse y pararse de una silla, subir y bajar un escalón; utilizar una bicicleta estacionaria o una caminadora. Si se desea mayor nivel de actividad debe realizarse antes una evaluación médica.

El médico geriatra Alfredo Carrillo Melgar explica que para hacer efectiva la ejercitación, lo ideal es efectuarla diariamente durante 30 minutos. Antes de empezar debe practicar ejercicios de estiramiento y estar hidratado.

Alicia Montes de Rojido, especialista en gerontología, recomienda que para realizar ejercicio físico sin correr riesgo alguno, es preciso controlar regularmente el pulso. Si está muy acelerado debe descansar, evitar esfuerzos con posturas estáticas y rígidas y parar al menor síntoma de dolor, mareo, vértigo, respiración jadeante o dolor de cabeza.

El gusto por el buen comer

Los hábitos alimentarios de las personas de la tercera edad suelen sufrir cambios debido a modificaciones físicas o psicológicas tales como la masticación, los problemas gástricos y la disminución del apetito, propias de esta etapa.

Alicia Avendaño, nutricionista, indica que los ancianos deben comer con moderación. Cada comida cubrirá las necesidades de proteínas, vitaminas y minerales, además de ser baja en hidratos de carbono, azúcares y grasas. Una alimentación natural incluye carnes blancas, verduras, legumbres, lácteos y frutas.

Nieves Palacios, especialista en endocrinología y nutrición, señala que cada persona tiene su propio metabolismo, por lo cual la dieta no puede generalizarse. La experta sugiere que el 60 por ciento de proteínas sea de origen animal -carnes, lácteos o huevos- y el 40 por ciento de origen vegetal -soya, lentejas y demás leguminosas-. El excesivo aporte proteico de las carnes rojas sobrecarga el funcionamiento renal.

Para evitar el reflujo es conveniente omitir los condimentos artificiales e irritantes, sustituyéndolos por especias naturales y mínimas cantidades de sal.

Practicar movimientos manuales estimula el buen fuencionamiento de los músculos en las extremidades superiores.
Mente sana

La depresión no es parte normal de envejecer, pero es común entre los adultos de 65 años o más. El hecho de vivir acontecimientos como la jubilación, problemas de salud y pérdida de los seres queridos los conduce a sentir tristeza, un sentimiento anormal cuando impide realizar actividades cotidianas.

En algunos casos la depresión puede confundirse con demencia, debido a que existen ancianos que por preocupación no acostumbran hablar con su médico o sus allegados acerca de sus sentimientos de tristeza o ansiedad. La familia debe mantener abiertos los canales de comunicación con los abuelos y bisabuelos, así se detecta a tiempo el malestar y se busca asesoría psicológica o psiquiátrica.

Para propiciar una mejor calidad de vida emocional después de los 65 años y prevenir la depresión y el decaimiento, la psicóloga Ivanova Bravo sugiere integrar a los ancianos en actividades simples de la casa, como supervisar la limpieza o la preparación de los tiempos de comida, brindar consejo a los menores cuando lo requieran, participar en la organización del presupuesto, o bien en otras diligencias que no requieran de mayor esfuerzo. De esta manera se sentirán útiles e importantes.

También es conveniente que formen parte de las reuniones hogareñas, se respete su opinión ante cualquier evento y se les tome en cuenta en los planes de la familia.

Si por alguna razón los ancianos prefieren vivir solos, es deber de los familiares mantener una comunicación constante, visitarlos con frecuencia y reservar tiempo para convivir con ellos fuera de casa. Con esto se conocen sus necesidades y se cubren vacíos emocionales causados por la soledad.

Alfredo Carrillo Melgar, geriatra, sostiene: “Para lograr que un anciano se sienta bien con su vida física y emocional, es conveniente que mantenga una mente activa” y sugiere actividades como: llenar crucigramas, hacer cálculos mentales, leer periódicos y libros y recordar adivinanzas, entre otras rutinas. Así, se retarda el aparecimiento de enfermedades como el Alzheimer y pérdida de la memoria.

Los adultos mayores deben mantener convivencia con personas de su edad, de preferencia en prácticas de grupo, como manualidades, pintura, clubes de lectura y poesía, grupos religiosos o de la comunidad. El trabajo en equipo les permite adquirir un grado de compromiso que establece lazos afectivos y sociales.

De acuerdo con el presidente de la asociación gerontológica de Guatemala, los adultos mayores pueden asistir a los seminarios impartidos por esa institución. Ahí, los ancianos reciben asesoría respecto de la importancia de mantener una apariencia saludable, los proceso de adaptación al entorno social y, además, descubrir sus propios talentos y habilidades artísticas.

Otra institución guatemalteca que busca proporcionar una mejor calidad de vida es el Ministerio de Cultura y Deportes, que cuenta con programas de danza y ejercitación para el adulto mayor. En el Seguro Social también existen dependencias como CAMIP, donde proporcionan terapias ocupacionales, de rehabilitación y práctica de ejercicios; el Programa Nacional del Adulto Mayor imparte cursos de manualidades y brinda jornadas médicas.

Por un cuerpo saludable

Es importante promover la actividad física en el adulto mayor, porque permite un envejecimiento saludable.

Caminar
Proporciona sensación de seguridad, mejora el equilibrio, disminuye la aprensión y la sensación de fatiga, mientras aumenta la velocidad de desplazamiento y la libertad motriz.

Nadar
Mejora la capacidad cardiorrespiratoria y el sistema neuro-muscular. Previene y mejora problemas posturales, la amplitud de los movimientos y relaja los músculos.

Pedalear
Mantiene el tono muscular de los brazos, columna y piernas. Es recomendable en aquellas personas con limitaciones del movimiento espacial, como dificultad de la marcha, vértigo y desalineaciones corporales.

Tai chi
Permite un calentamiento y estiramiento muscular, mejora las contracturas del cuello y la espalda, y propicia la concentración mental.

Yeni Leiva
Fotos: Julieta Ordóñez
Fuente: Asociación gerontológica de Guatemala.
Programa Nacional del Adulto Mayor.
CAMIP.
Clínica familiar.
Clínica de psicología familiar.
Ministerio de Cultura y Deportes.


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