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Hay una mina de oro en tus venas



Así como el petróleo ha llegado a ser una materia prima indispensable en la economía mundial, también la sangre es una sustancia vital para la vida.  Ambos elementos son muy codiciados, con la diferencia de que el primero puede llegar a tener un alto costo económico, mientras que la sangre, pese a ser valiosa, no tiene precio.  Esto es a nivel metafórico y también desde el punto de vista práctico, ya que la Ley de Servicios de Medicina Transfusional y Bancos de Sangre, en su Artículo 39, refiere que ni el donante ni los bancos pueden comercializarla.  Tal política garantiza una transfusión más segura: se valora la voluntad del donante en obsequiarla sin esperar nada a cambio, así como su honestidad en la entrevista confidencial.  Pero sólo uno de cada 1,000 guatemaltecos toma esa decisión, en parte debido a una serie de mitos que desincentivan la acción de donar.  Mientras tanto, mueren muchos pacientes en las salas de emergencia de los hospitales, pues no se logra cubrir la demanda de transfusiones derivada del alto índice de violencia, accidentes, hemorragias durante el parto y enfermedades crónicas.  Ante tal situación, hoy son más frecuentes las campañas para aclarar dudas y despertar el interés altruista, así como motivar a la población a cuidar su pulcritud física y sexual, requisito indispensable para donar.  Con medidas de este tipo, el Ministerio de Salud, junto con otras instituciones, buscan despertar la solidaridad de 50 mil personas que, por voluntad propia, contribuyan con la causa.  En el tema central de esta edición te invitamos a reflexionar al respecto para que también tú puedas ayudar a salvar una vida. 


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