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1.1. Fecundación
La fecundación tiene lugar en una de las trompas de Falopio, dentro de las 24 horas siguientes a la ovulación. Después que fueron depositados millones, sólo algunos miles de espermatozoides alcanzan la trompa donde se encuentra el óvulo y lo rodean tratando de entrar, liberando enzimas que debilitan su pared exterior, pero sólo uno logra penetrarlo.
Los núcleos se fusionan (1) y la pared de la célula se endurece, para evitar la entrada de nuevos espermatozoides. En seguida, el óvulo empieza a dividirse (2) primero en dos, después en cuatro y luego en más. La primera división tarda 24 horas.
Las siguientes son más rápidas. La pequeña masa de células, llamada mórula, se parece a una mora (3). En esta fase, está a punto de entrar en la cavidad uterina.
Ayudadas por el líquido uterino, las células de la mórula se separan. Las externas se aplanan en una pared celular o trofoblasto, y las restantes o blástula se desplazan hacia un lado (4). A partir de aquí se forman el saco amniótico, la placenta y el feto.
Hacia el séptimo día, el trofoblasto se cubre de vellosidades coriónicas, que se fijan a la pared uterina o endometrio. El embrión experimenta a partir de este momento una diferenciación celular continua (5-8).
La lesión o la pérdida de una sola célula en esta etapa tiene repercusiones gravísimas, como la atrofia de un órgano completo.
La implantación en el útero sienta las bases de la nutrición embrionaria. Al cabo de unos 18 días, el sistema nervioso empieza a formarse y continúa hasta unas semanas antes del parto.
Al final del primer mes, el embrión tiene el tamaño de un grano de tapioca, unas 10,000 veces más que el óvulo original, y está formado por millones de células organizadas que desempeñan funciones concretas. Ya se ha formado un corazón primitivo.
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